| Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos |
Sin embargo, me da la impresión de que tanto aquí la defensa del consumo o, en genérico, de la libertad, como en la columna de Caballero, se trata a la marihuana quizá de forma ingenua. En el Uruguay, los promotores de la planta la volvieron símbolo de progreso, de "aquí respetaremos los gustos de todos". Caballero dice en su columna "el uso de las drogas, que liberan, ha sido calificado por las autoridades como un delito, como una enfermedad". Yo comparto ambos postulados: nadie puede pretender decidir sobre nuestro cuerpo y, mucho menos, criminalizar la decisión soberana de utilizar una sustancia que nos permita explorar nuestra conciencia. Su moral no será nuestro yugo, los límites de sus placeres no serán nuestra prisión.
| La marcha por la legalización en Montevideo, el pasado mes de marzo, convocó a una multitud de personas. Foto: Santiago Mazzarovich |
La política de legalización debe tener una antesala fuerte de investigación, de identificación seria de problemas en el individuo por el consumo, o más bien, por los tipos de consumo, y de difusión de lo encontrado. El respeto a la libertad no puede reducirse a liberalizar, debe ampliarse al enseñar. ¿Será conveniente lanzar la marihuana al mundo de los productos sin una preparación previa de las mentalidades y las conciencias sobre su utilización? ¿Debe dejarse que la ignorancia sea la brújula de los crecientes nuevos consumidores?
| Habrá que superar el "dicen" por otro tipo de conocimiento al respecto. |
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