Durante los días 14
y 15 de marzo participé en el Encuentro de Redes Universitarias
sobre Nuevo Pensamiento Latinoamericano en Desarrollo, organizado en
el precioso paraninfo de la Facultad de Derecho de la Universidad de
la República del Uruguay.
Sorpresa grata me
llevé al encontrar siempre en la mesa de ponencias personas
preparadas y al mismo tiempo tan humanas. Esto, en el sentido de una
consciencia general al respecto de la necesidad de hacer de las
naciones y sus instituciones procesos íntimamente vinculados con la
sociedad civil en su conjunto y no, como sucede en Colombia, casi en
exclusivo con la egoísta oligarquía.
Tal parece que en el
Cono Sur se está forjando una praxis distinta de revaluación del
modelo neoliberal, muy rentable económicamente para algunos pero
transgresor directo del bienestar general y de valores solidarios.
El Rector de la
UdeR, Rodrigo Arocena, inauguró el encuentro con ideas que nunca oí
proferir a persona alguna en un cargo de poder en Colombia. Enfatizó
los problemas del actual sistema mundial sin eufemismos, refiriéndose
al secuestro de la democracia estadounidense y global por la el
sector financiero, así como a la inconveniencia de que esos
capitales hayan capturado el conocimiento y el avance de la técnica.
Los ministros de
Desarrollo Social e Industria y Energía del Uruguay, Daniel Olesker
y Roberto Kreimerman, expusieron el predominio de la justicia social
en el modelo de Estado que se pretende instaurar después de la aguda
crisis de comienzo de siglo resultado de recetas económicas
importadas.
La coordinadora del
PNUD, Susan McDade, el rector de la Universidad del Mar del Plata,
Francisco Morea, y el Coordinador de Centrales Sindicales del Cono
Sur, Marcelo Abdala, insistieron en que la universidad tiene que ser
autónoma, co-gobernada y formadora de ciudadanía, independiente de
imposiciones políticas del gobierno de turno y siempre libre de
expresarse. “La universidad es el lugar de formar, expresar y
debatir sin miedo cualquier idea”, terminó por decir el rector
Arocena.
En esta parte del
continente los dirigentes académicos, gremiales y de gobierno
parecen representar las ideas de sociedad y de universidad que los
colombianos reclaman a los oídos sordos de quienes los gobiernan
para sí, imponiendo ilegítimamente su visión de nación. Quizá
sea de mucha utilidad para el país respirar la nueva brisa que sopla
por estas latitudes.


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